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Voces Estudiantiles

Encarnando el poliamor: Un recuento a tres voces

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Gabriela B. Irizarry-Porrata, MA

 

Estudiante doctoral de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, en el Programa de Psicología Académica Investigativa. Actualmente está realizando su disertación sobre las políticas públicas de las estudiantes que son madres en la Universidad de Puerto Rico. Interesa investigar temas relacionados al género y la sexualidad. Particularmente, le interesa trabajar con las maternidades, erotismo kink (o BDSM) y prácticas no monógamas. Ha fungido como docente e investigadora en diversos contextos. Además, organiza eventos para la comunidad para trabajar la sexualidad desde una perspectiva educativa y accesible.

gabriela.irizarry3@gmail.com

            Las prácticas no monógamas han cobrado auge en la sociedad en general, despertando debates muy interesantes a nivel académico dentro de las ciencias sociales, a nivel de política pública y, sobre todo, se han presentado como una alternativa para los sectores de la comunidad que están inconformes con la tradición hegemónica sobre la monogamia. Si bien estos debates teóricos son muy interesantes y necesarios, me parece igualmente pertinente reflexionar sobre el poliamor encarnado, es decir, mirar el poliamor no como un concepto abstracto, un ideal o categoría de estudio. En cambio, propongo comenzar a tener conversaciones centrando los cuerpos, experiencias, vivencias y sentimientos de las personas que de alguna manera u otra vivencian el poliamor.

            Con esto en mente, este escrito nace en base al diálogo entre un grupo de personas que se encuentran en diferentes partes del proceso de navegar el poliamor. Interesantemente somos tres mujeres que nos identificamos como género no conforme y queer. En este escrito van a tener acceso a procesos internos relacionados al poliamor en base a diálogos intencionales que se han generado entre nosotras que a su vez han sido una parte crucial de entender(nos) y definir(nos) en esta travesía de asumirnos como personas poliamorosas. Esto es solo un resumen de algunas ideas o puntos de reflexión relativo a este tema que hemos encontrado que son parte de nuestro proceso.

            Surge la pregunta ¿por qué te asumes como una persona poliamorosa? En este diálogo encontramos un punto en común. Las tres de alguna manera estamos inconformes con las prácticas relacionadas a la monogamia. Vemos el poliamor como una manera de replantear las relaciones, descentrando el “hombre” o “la pareja” de la posición primaria que se le asigna tradicionalmente en las relaciones monógamas. En cambio, proponemos que descentralizar al hombre ubica a todas nuestras relaciones significativas (amistades, familia, etc.) en una posición de igualdad. Compartimos esta experiencia donde algunas de nosotras encontramos que en el pasado nuestras relaciones se convertían en el centro de órbita sobre todos nuestros esfuerzos. Esto nos llevó a distanciarnos de personas y cosas que son cruciales para nuestro bienestar. Por ejemplo: es común dejar a un lado las amistades para “estar con tu pareja”. Esto nos llevó a tener un sentimiento de inconformidad dentro de nuestras relaciones y en base a eso apostamos al poliamor como una forma de des-jerarquizar las relaciones y ubicar en una posición de importancia equivalente con las personas en nuestras vidas. Encontramos que hemos asumido el poliamor de forma contestataria a la expectativa e imposición social de las prácticas monógamas tradicionales.

            Para efectos de quien lee, me parece importante hacer una pausa aquí para reconocer que posiblemente el planteamiento anterior confronta entendidos y preconcepciones que puedas tener sobre el poliamor. Todas las presentes vemos el poliamor como un posicionamiento ético ante nuestras relaciones. Esto implica cuestionarnos cómo nosotras nos relacionamos con nosotras mismas y con les demás. Puedo entender cómo esto posiblemente choca con la preconcepción o idea simplista de que el poliamor simplemente es “tener más de una relación simultáneamente y con consentimiento”. No te culpo, persona que me lees, el poliamor o navegar el poliamor implica estudio. Todas nacimos en una sociedad que nos ha socializado para ser personas monógamas, por lo tanto, llegar al entendimiento sobre lo que implica poliamor para nosotras, a pesar de que puede parecer como un tema muy digerido y resuelto, ha sido un “procesaso” como le llaman les chiques. En nuestra conversación encontramos que todas habíamos tenido un proceso de búsqueda de entendimiento sobre lo que es el poliamor (a nivel teórico) y de forma paralela un proceso de autoconocimiento y autoexploración que se desarrolló en un contexto comunitario en donde diálogos como éste eran sumamente necesarios para construir lo que significa el poliamor para nosotras y comenzar a encarnar el poliamor.

            A algunas de nosotras se nos hacía muy complicado “encajar” en la categoría poliamorosa porque teníamos una noción prejuiciada sobre lo que implica “ser poliamorosa”. Se convertía en una especie de “checklist” para conocer si cumplíamos con los requisitos para llamarnos de tal forma. Es decir, soy poliamorosa en cuanto me ajusta la imagen de poliamor que tengo en mi cabeza. Este posicionamiento no permite el espacio para los procesos humanos, los sentimientos y los cuestionamientos. Nos dimos cuenta que las dudas de ¿soy poliamorosa? venían del miedo a sentir celos y preocupaciones relacionadas a la posibilidad de “perder” a tu pareja. Durante el diálogo encontramos que no es fácil romper con un bagaje sociocultural en donde se idealiza el amor monógamo/romántico.

            Nos parece importante reconocer que asumirse como una persona poliamorosa, implica asumir como una tarea central permitirnos el espacio de sentir celos, procesar celos, dialogar sobre celos y sobre todo de deconstruir las ideas monógamas que pudiéramos tener internalizadas. Esto es solo un ejemplo dado que igualmente es importante sentir, dialogar y procesar inseguridades, pensamientos y miedos que puedan ser una parte inherente de abrirte a una dinámica poliamorosa con tu pareja. Sobre todo, es importante normalizar que los sentimientos de celos, miedo e inseguridades son un aspecto inherente en este proceso de ser poliamorose y no contradictorio. Como personas que practicamos el poliamor honramos esos sentimientos y, en vez de culpabilizar a Otro, pedimos el apoyo que necesitamos para navegar esos sentimientos.

            Me tomó mucho tiempo conectar que las diferencias que podía estar teniendo con mi pareja son principalmente porque es una persona monógama y yo soy una persona poliamorosa. Mas allá de una categoría, el poliamor es un lente a través del cual veo la vida. Por lo tanto, puede ser que cosas que para mí sean completamente “normales”, para él impliquen un conflicto. Hablando, mis compañeras habían tenido un proceso similar con sus parejas monógamas en donde tuvo que haber un proceso para deconstruir las expectativas que éste podía tener de la relación, en donde fue necesario ser honestas con ellas mismas, con sus parejas y ser receptivas a la posibilidad del rechazo. Compartía una compañera que el poliamor es una apuesta por el goce, la aceptación radical y la libertad. Esta apuesta por la libertad es poder conocernos lo suficiente para aceptarnos como somos y tomar una decisión consciente de no conformarnos a la expectativa del otro. En cambio, proponemos tener diálogos y llegar a acuerdos (cuando sea posible) con relación a cómo nos vamos a relacionar.

            Me parece crucial recalcar que la comunidad es muy necesaria para navegar el poliamor, sobre todo en una cultura que centra la monogamia como el ideal. Ha sido crucial para nosotras en diversos momentos de nuestro proceso tener espacios para apalabrar, dialogar, entender y aprender más sobre el poliamor. Sobre este punto me ha parecido importante humanizar el proceso de navegar el poliamor. Más allá de asumir esa categoría, es importante visibilizar lo que conlleva ese proceso. A esto le he llamado comenzar a “encarnar el poliamor”.

Lecturas recomendadas por la autora:

Easton, D. (2017). The ethical slut. Ten Speed Press.

 

Fern, J. (2020). Polysecure: Attachment, trauma and consensual nonmonogamy (1st ed.). Thornapple Press.

   

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