Artículos

Ángel R. Comas-Nazario, PhD

Coordinador

Comité Psicología y Política Pública

Asociación de Psicología de Puerto Rico

Necropolítica LGBT+ en Puerto Rico: Un Abordaje desde la Psicología Política

          Desde el 2017, la Asociación de Psicología de Puerto Rico, a través del Comité de Psicología y Política Pública se ha enfrentado a  [1]tres proyectos legislativos que buscaban legitimar y criminalizar las distintas sexualidades que componen la sociedad puertorriqueña.  Las piezas legislativas fueron: el Proyecto del Senado 1000 que buscaba permitir las Terapias de Conversión, el Proyecto del Senado 1253 que legitimaba el discrimen hacia la Comunidad LGBT+ bajo el eufemismo de “libertad religiosa” y, el Proyecto de la Cámara 1624 que impone un nuevo Código Civil con una profunda visión decimonónica en cuanto a temas como el reconocimiento del matrimonio igualitario y la adopción por parte de estos.

            Las piezas legislativas no son del todo nuevas. En cuatrienios anteriores se libraron batallas contra medidas que atentaban los derechos humanos, específicamente de la Comunidad LGBT+.  Sin embargo, al comienzo del gobierno de turno, de corte conservador, se posicionaron fichas en ambos Cuerpos Legislativos con una clara agenda contra la Comunidad LGBT+.  Aun cuando La Fortaleza, bajo la Orden Ejecutiva 2017-037 presentó el Consejo Asesor en Asuntos Relacionados a la Comunidad LGBT, se sabía que fuertes debates se avecinaban en defensa de los derechos adquiridos de estas personas.

 

Contexto Puertorriqueño en Asuntos LGBT+

            Para acercarse a la ideología las piezas legislativas mencionadas debemos contextualizar el tema de las sexualidades en el marco de la Política como técnica de muerte.  El atentado hacia las personas LGBT+ en Puerto Rico, no surge espontáneamente, ni coyuntural, sino que está estrechamente vinculada a dos fenómenos importantes.  El primero se materializa en el poder que utiliza el gobierno de turno sobre los/as ciudadanos/as para sostener vívidamente la ideología basada, particularmente, en el patriarcado y la heteronormativa que se extiende desde el siglo XV hasta nuestros días (Castro-Espín, 2017; Foucault, 1991).  Y segundo, la imposición de un sistema colonial-capitalista donde se apartan profundamente las clases poseedoras de las desposeídas; produciendo un régimen necrófilo que dicta que las vidas de algunas personas valen menos que otras (Mbembe, 2001).  En este caso, la decisión selectiva se basa en función de la identidad de género, sexo y orientación sexual (Castro-Espín, 2017). 

               El concepto “Necropolítica” se sitúa, particularmente, en las complejas relaciones de poder que se dan al interior de las sociedades cuyas economías se basan en la explotación de los seres humanos.  Específicamente, las relaciones de poder entre el Estado y sus ciudadanos/as (Castro-Espín, 2017; Foucault, 1991).  En el orden social colonial-capitalista puertorriqueño, el gobierno de turno responde a los intereses de una minoría privilegiada de corte fundamentalista religioso, ante los intereses de las mayorías populares.  Por tanto, para ejercer su poder y mantener el orden social, el gobierno puso en marcha los tres proyectos mencionados que en sus líneas deciden quiénes viven cobijados y quién mueren desprotegidos de la ley asumiendo dicha acción como derecho legítimo. 

            Como todas las formas de discriminación y, por consiguiente, exclusión social, la necropolítica pone en función diversos mecanismos, algunos directos y otros sutiles, que permiten y mantienen gran parte de la población LGBT+ empobrecidas y desprotegidas en la periferia social.  En consecuencia, estas personas experimentan situaciones de alta violencia, tanto a nivel estructural como relacional, que limitan el acceso al cumplimiento de sus derechos humanos.  Miles de vidas LGBT+ puertorriqueñas son invisibilizadas en las políticas públicas mencionadas, marcándoles como presa fácil de las bases ideológicas de la represión conservadora.  Desde la mirada neoliberal, la persona LGBT+ empobrecida es considerada un subhumano desechable; lo que hace ineludible comenzar un proceso de desmitificar las otras sexualidades humanas con el fin de despatologizar las distintas manifestaciones que retan la imposición de “ser hombre” o “ser mujer” como dato incuestionable (Castro-Espín, 2017; Martín-Baró, 2008).

          Evidentemente en un contexto de rampante desigualdad social y económica[2] como lo es Puerto Rico, es muy difícil garantizar los derechos civiles y humanos a las personas LGBT+.  La marginación, la pobreza producto del neoliberalismo y la falta de reconocimiento de las distintas identidades por la imposición del fundamentalismo religioso, es una clara violación de derechos humanos.  Aún con los pocos avances en materia de derechos LGBT+, las instituciones sociales en Puerto Rico manifiestan una enorme resistencia hacia la diversidad y la complejidad de la sexualidad humana.  Desde la Policía, agencias gubernamentales hasta en el Sistema Judicial se evidencia el discrimen por la orientación sexual, identidad o expresión de género haciendo un débil servicio y responsabilidad para con el Pueblo.  Específicamente, la Senadora Nayda Venegas Brown y la Representante María M. Charbonier Laureano insisten en imponer políticas decimonónicas que solidifican el imaginario social donde se criminaliza a las personas LGBT+.  Hacia estas dos legisladoras hemos refutado sus posturas. 

                Como se puede apreciar, la sexualidad humana ha sido cautiva por la ideología patriarcal enajenante a través de las mencionadas legisladoras, cuya problematización en el debate científico partió -y todavía se da- de las aportaciones de las ciencias médicas y la Iglesia fundamentalista, categorizando las otras sexualidades como patologías o pecado respectivamente.  Lo que hace necesario deconstruir y cuestionar las estructuras tradicionales en función al género y las condiciones de desigualdad de género.  Comenzando con romper con la dicotomía sexo/género y librarse del enfoque biologicista para tratar las sexualidades.  Por tanto, es importante reconocer que el “sexo” no debe asumirse como el punto de partida para comprender el “género” si buscamos que la sociedad puertorriqueña se inclusiva, digna y tenga como punta de lanza los Derechos Humanos.  Por lo que abordamos la gestión del Comité desde la necropolítica para desmarañar el contenido opresor de las políticas públicas que empujan a la población LGBT+ hacia la exclusión social.  Siempre teniendo en cuenta la importancia del lenguaje sobre el sexo y género como vía de control y reproducción de la ideología heteronormativa dominante. 

Aportaciones Finales

                En estos tiempos convulsos, lo más preocupante para el Comité de Psicología y Política Pública es la normalización o banalización de la violencia sobre los asuntos que amenazan a las personas LGBT+ producto de un sistema que, abruptamente, divide y enfrenta clases sociales. En donde lo moral y lo legal se diluyen en una fuerza que oprime a la Comunidad LGBT+.  La necropolítica nos advierte que la ciudadanía debe someterse a las normas sociales sin sublevarse. De lo contrario, serán disciplinadas, humilladas o expuestas a la muerte. 

                Por tanto, seguiremos colaborando con otros sectores para formular una ley de identidad de género que sirva de marco jurídico para garantizar el acceso y disfrute de los derechos humanos para la Comunidad LGBT+.  Cabe destacar, que el sistema colonial-capitalista y necrófilo no solo está amenazando a la población LGBT+, por lo que todos somos vulnerables a la exclusión social si no se politiza el sufrimiento humano y se nombran las injusticias por su nombre.  Dicha manera de visualizar al ser humano como una mercancía contribuye a aniquilar la integridad moral de una sociedad ya en decadencia.

 

 

**Este artículo también fue publicado en el Boletín de la Asociación de Psicología de Puerto Rico. 

Referencias

Castro-Espín, M. (2017). La integración social de las personas transexuales en Cuba. La Habana: Editorial CENESEX

 

Foucault, M. (1991). Historia de la sexualidad vol. 1: La voluntad del saber. México: Siglo Veintiuno Editores.

Martín-Baró, I. (2008). Sistema, grupo y poder. San Salvador: UCA Editores

 

Mbembe, A. (2001). Necropolítica. Recuperado de https://aphuuruguay.files.wordpress.com/2014/08/achille-mbembe-necropolc3adtica-    seguido-de-sobre-el-gobierno-privado-indirecto.pdf

 

[1] Juntamente con el Comité de la Diversidad de Sexo, Género y Orientación Sexual en Vistas Públicas, Comunicados de Prensa, participación en programas radiales, entre otros.

[2] Según el informe del Centro de Información Censal (CIC) de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Cayey, basado en los datos del Coeficiente GINI 2018, Puerto Rico es el primer país de mayor desigualdad en América y tercero en el mundo, luego de Sudáfrica y Zambia. https://www.elnuevodia.com/negocios/economia/nota/puertoricoeseltercerpaisdemayordesigualdadeconomicaenelmundo-2447734/

Caleb Esteban, Ph.D.

Editor

Margarita Francia, Ph.D.

Co-Editora

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