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Ínaru de la Fuente Díaz, activista co-fundadore de La Sombrilla Cuir

Las comunidades no-binarias en Puerto Rico: Retos y resistencia

“La futura que soñamos y construimos todos los días como personas trans, no binaries e intersex parte de la libertá. La libertad de ser y existir -segures-, lejos de las nociones binarias del género y del sexo asignado al nacer”. Maximilián (Max) Vega Vélez (2021), co-fundadore de Círculo Violeta y Coordinadore de la Iniciativa SylC

     ¿Qué es ser una persona no-binaria? Al mencionar la palabra no-binarie (no-binario, no-binaria)[1], podemos ver una serie de reacciones por parte de quienes están escuchándonos hablar de nuestra identidad. En este artículo estaré hablando desde mi experiencia y vivencias como activista no-binarie sobre lo que son las identidades no-binarias, nuestros retos más grandes y las maneras en que hemos resistido a la invisibilización de nuestras cuerpas[2] e identidades. Me acompañarán durante todo el escrito citas de Nata Pabón, Yeivy Vélez, André Pó Rodil y Maximilian Vega, personas no-binarias que han traído amplias aportaciones a la lucha no-binaria.

Las diferentes maneras de ser no-binarie

“El utilizar hormonas no determina mi identidad de género. Ya es hora de dejar de asumir el género de alguien por cómo se ve o se viste. La estética es subjetiva.” -Nata Pabón, (2020) persona no-binarie[3] y educadore.

     No podemos comenzar a discutir nuestras experiencias sin antes definir lo que son las identidades no-binarias. El término no-binarie es una identidad de género que sirve de término sombrilla, es decir, que existen varias identidades que caben debajo de lo que es ser no-binarie[4] y se refiere a toda persona que no encaje exclusivamente en ninguno de los dos géneros binarios tradicionales[5] hombre/mujer y que se puede identificar tanto como hombre y mujer, al igual que como un género totalmente externo al binario[6]. Parte de nuestra identidad es tener la libertad de poder fluir dentro y fuera de los géneros prescritos socialmente. Esto significa que las identidades dentro de la sombrilla no-binaria no tenemos una sola manera de vernos o existir y que nuestras experiencias pueden ser bien variadas.

Mi historia saliendo como no-binarie

     Cuando yo salí como genderqueer (queer de género, una de las identidades sostenidas bajo la sombrilla no-binaria) en 2013, no conocía a nadie más como yo. Para aquel tiempo, la accesibilidad al tema de identidades fuera del binario hombre-mujer era muy poca en Puerto Rico. La única razón por la cual logré acceso al tema fue por que hice una búsqueda rápida en Google con las siguientes palabras: “I don’t want to be a man or a woman”. El primer término que me salió fue genderqueer: Toda persona que se identificara fuera del binario de hombre o mujer[7]. Mi miedo mayor era que al llegar a los 21 años de edad, se me comenzara a llamar con palabras como “hombre”, “señor” y otras palabras adheridas a los sujetos masculinos adultos. Aunque no me sentía en total incomodidad con utilizar los términos “chico” o “joven” para referirme a mí misme, sentí que ya no representaban quien yo era. Esto trajo en mí un sentido de responsabilidad para educar a todos los espacios activistas en los que yo estaba sobre lo que era ser persona genderqueer,y eventualmente no-binaria. 

Primeros retos

     Habían pasado varios años desde que salí como persona genderqueer. Incluso, había aprendido que toda persona no-binaria se podía considerar también una persona trans, pues cualquier persona que se identifique con un género diferente a aquel asignado al nacer se puede considerar a sí misme persona trans. Parte de mi crecimiento como activista no-binarie fue alejarme de los activismos más anticuados -concentrados en mujeres lesbianas y hombres gays    y buscar nuevas maneras de educar a nuestras comunidades y al país sobre lo que es ser persona trans y no-binarie. En 2017, luego de varios años de invisibilización, decidí que era tiempo de alzar mi voz. Sin embargo, no sabía que ese mismo año ocurriría un evento que marcaría nuestras vidas como comunidades LGBTTIQAP+. 

     Para el año 2017 ocurrió la emergencia del huracán María, la cual provocó muchas necesidades para todo el país, en especial para las personas trans y no-binarias. Nos dimos cuenta que había muy pocos servicios para nuestras comunidades y, aquellos que habían, eran dirigidos a hombres gays y mujeres lesbianas. Muchos de los servicios para las personas trans tardaron meses en llegar y cuando al fin llegaron, nos percatamos de un gran problema: los servicios dirigidos a las personas trans eran exclusivamente dirigidos a personas trans binarias (mujeres trans y hombres trans), lo cual excluía a personas no-binarias. Esto provocó mucho dolor para nuestras comunidades, ya que muches estaban pasando por procesos de hormonización y cirugías de afirmación de género los cuales se detuvieron a causa de la emergencia. Aunque se esperaría que haya habido cambios en los últimos cuatro años (2017-2021), las necesidades económicas, médicas y psicológicas de las comunidades no-binarias siguen muy presentes.

Nuevas esperanzas

“Vivimos en un espectro infinito de identidades, todes tenemos el poder de encontrar y decidir el lenguaje que queremos para describir las nuestras”. Pó Rodil (2021), artista trans, no-binarie e intersex.  

      

     Luego de los eventos del huracán María, las personas no-binarias y nuestres aliades decidimos que ya era tiempo de organizarnos. Comenzamos a pensar traer nuevas ideas a la mesa sobre cómo podíamos educar sobre las identidades no-binarias. Ya habían ocurrido una serie de situaciones que no nos permitía quedarnos en silencio: (1) algunes profesionales de la salud mental habían rechazado nuestras identidades en plena terapia, (2) algunos grupos activistas LGBTTIQAP+ reconocidos nos habían cerrado sus puertas, (3) diversas organizaciones sin fines de lucro nos habían rechazado servicios, pues no éramos considerades “lo suficientemente trans” y (4) las academias educativas rechazaban abiertamente nuestro uso del lenguaje inclusivo. Para hacerle frente a estas violencias, decidimos crear nuevas herramientas para nuestra inclusión dentro del activismo. Las personas no-binarias comenzamos a buscar espacios alternativos que nos incluyeran y validaran. Uno de estos espacios fue la Puerto Rico Trans Youth Coalition. Este grupo, comenzado en Facebook, es uno en donde diferentes personas trans y no-binarias interactúan entre sí y se proveen apoyo mutuo. De aquí en adelante fueron surgiendo muchos grupos dirigidos por personas trans y no-binarias. Uno de estos grupos es La Sombrilla Cuir[8], el cual fue co-fundado por Sora Ferri y yo, con el propósito de traer una mirada interseccional al activismo LGBTTIQAP+. Nuestro proyecto, a diferencia de muchos otros del pasado, usaba abiertamente el lenguaje inclusivo, un lenguaje que es indispensable para incluir las identidades no-binarias a nuestros espacios. Ya no se hablaba de “todos y todas” sino que se hablaba de “todes”. Esto dio paso a que muchas personas no-binarias y trans se encontraran con un activismo diferente al que habíamos visto durante décadas.

            Grupos como Espicy Nipples y Editorial Casa Cuna -liderados por personas trans, cuir y no-binarias- establecieron acuerdos colaborativos con La Sombrilla Cuir para crear contenido, eventos y diferentes materiales para visibilizar las identidades trans, cuir y no-binarias ante los medios. Gracias a los esfuerzos de aliades y compañeres de lucha se logró abrir espacios como El Hangar en Santurce y Loverbar, los cuales abiertamente incluyen a las personas no-binarias a sus espacios. Incluso, organizaciones sin fines de lucro como True Self Foundation han incluido a las personas no-binarie como parte de quienes reciben fondos monetarios, entre los cuales se encontraban fondos destinados a aliviar las necesidades durante la actual pandemia. Nuevos grupos han surgido en los últimos dos años, tales como Laboratoria Boricua de Vogue y Pólvora Colectiva Cuir, que tienen mucha presencia no-binaria a nivel isla. Este nuevo frente a las injusticias contra las personas no-binarias tuvo su impacto.

El presente: Retos y trabajos por terminar

“Necesitamos visibilización y respeto, marcadores de género neutrales en nuestras licencias y certificados de nacimiento, que las personas cis y trans binarias no se burlen de nuestros pronombres ni identidades. Necesitamos que estas personas estén dispuestas a escucharnos y educarse.” Yeivy Vélez Bartolomei (2021), persona no binaria, doctore en terapia física. 

     Nos encontramos en un tiempo histórico muy poderoso, en el cual están dándose muchos cambios positivos hacia nuestras comunidades no-binarias. Esto no se ha dado sin ninguna resistencia, pues aunque las personas no-binarias hemos logrado crear presencia en una gran cantidad de espacios a nivel isla, esto no se ha reflejado en muchos espacios LGBTTIQAP+. Aún vemos cómo hay personas trans binarias hombres trans y mujeres trans luchando contra la inclusión de personas no-binarias en los espacios, bajo el pretexto de que nuestras identidades son “radicalmente diferentes” a las suyas, llegando al punto de argumentar que nuestros cuerpos no pasan por procesos hormonales ni cirugías de afirmación de género, algo que no puede estar más lejos de la verdad. Esta resistencia también se ha visto en los servicios de muchas agencias gubernamentales, organizaciones sin fines de lucro y en el ámbito legal. Se ha visto cuántas agencias dirigidas al servicio de personas trans aún no usan pronombres inclusivos ni proveen servicios médicos para aquelles participantes que no se identifican ni como hombre ni como mujer. Adicionalmente, parte de los esfuerzos que se está buscando actualmente es que se nos inserte dentro de legislaciones como el actual Proyecto de Senado 485, conocido como la “Carta de Derechos para las personas LGBTTIQ+” de Puerto Rico y presentado por la senadora Ana Irma Rivera Lassén. Uno de nuestros intereses principales es que se nos incluya una opción adicional dentro de los demarcadores de género en el Registro Demográfico. Este acto representaría un gran paso las personas no-binarias en Puerto Rico, el Caribe y Latinoamérica.

     Sólo queda algo por decir: las vidas trans, cuir y no-binarias importan. Aunque aún nos falta mucho por trabajar, sin duda tenemos un amplio frente de lucha de personas no-binarias, quienes se encuentran más que dispuestas a educar y luchar por nuestro derecho a existir dentro de un sistema tan violento que busca constantemente invisibilizarnos. Los cambios recientes han demostrado que nuestro movimiento es sólido y que aún tiene mucho por ofrecer. 

 

[1] Es necesario aclarar que, dependiendo del contexto dentro de una oración, se estará utilizando no-binario, no-binaria y no-binarie intercambiablemente.

[2] Me reafirmo en mi identidad utilizando la palabra “cuerpa” y “cuerpe” en vez de “cuerpo”. Nuestras comunidades utilizan mucho el lenguaje inclusivo como herramienta para visibilizar nuestras identidades y resistir al binario de género. 

[3] Hay quienes en vez de utilizar “persona no-binaria”, prefieren utilizar “persona no-binarie” para referirse a sí mismes. 

[4] Algunas de estas son genderqueer (queer de género), genderfluid (fluide de género), género no-conforme, bigénero y agénero.

[5] El tradicional binario de género de hombre-mujer fue impuesto social e históricamente y no daban paso a la existencia de otras identidades dentro o fuera del mismo.

[6] A algunas personas le es confusa la definición, pues entienden que si estás en el medio de hombre y mujer, sigues siendo parte del binario. Sin embargo, como expliqué anteriormente, el binario no permite que te posiciones en el medio. El mero acto de posicionarse algo que no es hombre o mujer de manera exclusiva, ya te hace una persona no-binaria. 

[7] Es necesario mencionar que muchos de los términos bajo la sombrilla no-binaries tendrán definiciones casi idénticas.

[8] Cuir es la versión criollizada de la palabra “queer”. Aunque técnicamente la definición sea la misma, se ha visto ciertas diferencias en las visiones de quienes utilizan una o la otra.