Reseña

Astrid Irizarry-Rodríguez, B.S.

Ponce Health Sciences University

Una mirada a la terapia de familia transinclusiva desde una perspectiva ecológica

          A pesar de la alta demanda que existe para generar modelos de terapia de familia inclusivas, son muy limitados los recursos que tienen los profesionales de la salud para trabajar con las necesidades de la comunidad trans y es aún más limitada la oportunidad de recibir educación formal en el tema. Con el fin de expandir los recursos disponibles para terapia de familia con personas trans, Edwards, Goodwin y Neumann (2018) han creado una adaptación al Modelo Ecológico de Sistemas de Brofenbrenner el cual se estará reseñando a continuación. 

 

          Bronfenbrenner conceptualizó el desarrollo humano como una conversación entre el individuo y diferentes sistemas ambientales en un momento particular en la historia. Estos sistemas incluyen el microsistema, el mesosistema, el macrosistema y el cronosistema. Edwards, Goodwin y Neumann (2018) plantean en esta adaptación dos nuevos puntos: (1) la importancia de considerar la disposición genética de la persona y las diferentes identidades socialmente construidas que se asumen en el transcurso de la vida y, (2) el contexto de temporalhistórico en que se encuentra la persona. 

 

          Para propósitos de su adaptación, dividieron los sistemas en tres sistemas principales: Individual, Relacional y Temporal-histórico. En el sistema Individual se incluyen aspectos biológicos como la edad, vulnerabilidades físicas y de salud mental e identidades socialmente construidas ya sean asignadas o autoidentificadas. Estos elementos influyen en la conducta de otros hacia la persona trans, el acceso que se tiene al poder y el acceso a los recursos necesarios para la sobrevivencia (tales como servicios médicos, hogar, empleo, entre otros). En el sistema relacional se encuentran la familia de origen, la familia construida y la red de amistades de un individuo, de una pareja y/o de una familia. Estas relaciones son bidireccionales, es decir que se afectan unas a las otras.

 

          En la revisión de literatura expuesta por los autores se presentan los hallazgos de un estudio hecho por Kuvalanka et al (2014) donde se identifica que la ausencia de información sobre la comunidad lleva a la insensibilidad y sesgos hacia las personas trans. Sin embargo, el conocimiento y la resiliencia sistémica trae consigo una transformación de las comunidades adyacentes y crea nuevos espacios de inclusión. En cuanto a las figuras en este sistema, se encuentran los padres y las madres, quienes suelen tener mucho poder sobre el proceso de transición (para bien o para mal), los hermanos y las hermanas (quienes muchas veces son la conexión entre la persona trans y el resto de la familia cuando esta no es de apoyo), la familia creada (quienes se ha demostrado que es un grupo esencial de apoyo) y las relaciones románticas (quienes suelen ser un factor protector para la persona trans y las amistades). 

 

          Según estudios en el tema, para las personas trans, las amistades que son parte de la comunidad LGBT+ brindan un sentido de pertenencia a la misma, sin embargo, dentro de la comunidad LGBT+ hay personas que desconocen sobre las dificultades que enfrenta la comunidad trans, lo que muchas veces lleva a abuso de su privilegio y a realizar microagresiones. Las amistades externas a la comunidad, mientras sean inclusivos y acepten a la persona, también pueden ser fuentes de gran apoyo. Por otra parte, en el sistema comunitario existe una alta tasa de violencia de género y de discriminación. De igual forma en el sistema médico y de salud mental, mucha de la documentación necesaria para procedimientos y demás asuntos de la comunidad trans son heteronormativos y excluyentes. En cuanto al sistema escolar y de empleo, ambos se rigen por políticas que pueden impactar de manera negativa a la persona trans, por ejemplo: el uso obligatorio de uniformes asignados a un género particular y los baños asignados.  El sistema social, el cual consiste en medios de comunicación y leyes, puede funcionar como apoyo o como estresor para la comunidad. En cuanto al sistema temporalhistórico, los autores explican que este consiste en el bagaje cultural de la comunidad tales como las luchas por los derechos de la comunidad a través del tiempo. 

 

         Los autores invitan a la reflexión del lector sobre distintos puntos y plantean varias sugerencias para el crecimiento de la investigación en esta área, lo que hace su trabajo aún más valioso, porque da herramientas a futuros investigadores a continuar aumentando los recursos para trabajar con la comunidad y proveer los servicios que ellxs necesitan. Entre estas se encuentran: estar consciente de que en el proceso de terapia las identidades de los clientes y del terapeuta intersecan y esto lo impacta la dinámica de pareja y/o familia de los pacientes al igual que la relación terapéutica. Por tanto, preguntar y respetar los significados y metas que traen los pacientes a la terapia es de suma importancia. Además, señalan que, cuando se ofrece el servicio de terapia a una persona trans, es beneficioso incluir a su familia en el proceso de terapia siempre que estos sean de apoyo para las personas trans y que sea autorizado por el paciente.

 

           En caso de que la familia no sea de apoyo, es de beneficio trabajar una resignificación del constructo de la familia y explorar los juicios que pueda tener la persona en cuanto a este. Es importante que el terapeuta esté consciente de sus propios juicios para evitar reforzar la heteronormatividad. Por otra parte, es importante que los terapeutas de familia posean conocimiento sobre el impacto que tienen las hormonas y las cirugías sobre la fertilidad de la persona que se encuentran en el proceso de reafirmar su sexo, para así guiarle adecuadamente en el proceso de tomar alguna decisión en cuanto a esto.  Los autores recomiendan que los terapeutas tengan accesible un listado de servicios comunitarios que sean afirmativos e inclusivos para esta comunidad para así promover un sistema relacional comunitario más saludable. En cuanto al sistema académico, los autores sugieren que se incluya el conocimiento de modelos de terapia y servicios para la comunidad trans en los cursos de formación en el campo de la salud mental, ya que en muchas ocasiones trabajar con esta comunidad es visto como una subespecialidad en el campo y no como una responsabilidad compartida en la profesión. Por último, pero de misma importancia, los autores promueven que aportemos a un sistema social más inclusivo votando de manera consciente por personas que apoyen a la comunidad trans y que participemos de proyectos de política pública que les apoyen. 

 

          Como crítica a este trabajo, se observa que los autores utilizan el término “transición” para definir tanto el proceso médico como el social, legal y psicológico. Sin embargo, la literatura en el tema señala que algunas personas perciben este término podría ser ofensivo y prefieren utilizar “afirmación de género” para definir este proceso (Fenway Health, 2010). Esto ocurre debido a que la connotación que se le da al término “transición” sugiere que una persona se mueve del sexo y género que le fue otorgado al nacer a otros con los que se identifica. Por otra parte, la “afirmación de género” implica que se que afirma la identidad que siempre ha tenido. Algunos expertos en el tema han diferenciado estos dos términos indicando que la transición se refiere mayormente a un cambio en la manera en se identifica la persona de manera social. Es decir, el proceso en que la persona puede cambiar su manera de vestir, comunicar los pronombres que desea que se utilicen, entre otros. Mientras, el proceso de afirmación de género se refiere a un proceso quirúrgico y/u hormonal en que una persona adquiere características físicas diferentes a las del sexo con el que nació (Fenway Health, 2010). Aunque ambos términos representan un cambio, considero importante definir los términos utilizados con mayor precisión, ya que de esta manera se pueden tener datos más claros sobre la población. A su vez, reconozco la diversidad que existe en como cada cual define sus experiencias por lo que definir estos procesos de una sola manera pudiese invalidar dichas experiencias. En cuanto al texto aquí reseñado, considero que la intercambiabilidad en los términos presentados puede haber ocurrido por (1) la continua evolución del vocabulario y/o por (2) diferencias entre el lenguaje inglés y español. 

 

          Otro aspecto importante que señalar es que en este artículo se incluyen bajo la sombrilla trans a las personas que se identifican bajo el binario hombre-mujer y las personas no-binarias. La literatura científica señala estos dos grupos tengan necesidades y experiencias particulares que no deben ser generalizadas (Cheung et al, 2020; Goldberg & Kuvalanka, 2018). El no diferenciar o separar estos dos grupos pudo haber sido producto de la falta de información en artículos publicados en el tema al momento que esta revisión de literatura fue realizada. Considero que, para atender efectivamente las necesidades de la población no binaria se deben realizar estudios específicos para esta población, así se visibiliza la misma y se podrían crearse nuevos espacios para ellxs. Por último, aunque los autores plantean diferentes recomendaciones y reflexiones valiosas sobre el modelo de familia Ecológico Trans-Inclusivo, todas están hechas de una manera general por lo que es responsabilidad del lector observar cómo estas encajan en el contexto sociocultural en el que se encuentra. 

 

          Este modelo provee al lector algunas herramientas para conceptualizar casos y poder verlos desde diferentes perspectivas – o una más amplia. Es muy poco usual que podamos entender a una persona si miramos una sola área de su vida, por lo que una visión sistémica es mucho más rica y eficaz al trabajar con personas Trans. Este modelo también pudiese ser útil para psicoeducar a otras personas sobre los retos, fortalezas y necesidades que tienen las personas de la comunidad trans. Considero que el mismo es de mucha utilidad por lo que lo recomiendo a cualquier persona que se desempeñe en el campo de la psicología y a personas de disciplinas afines quienes trabajen con la comunidad LGBT+.

 

Referencias

 

Cheung, A., Leemaqz, S., Wong, J.,Chew, D., Ooi, O., Cundill, P., Silberstein, N., Locke, P.,       Zwickl, S., Grayson, R., Zajac, J., Pang, K. (2020) Non-Binary and Binary Gender          Identity in Australian Trans and Gender Diverse Individuals. Archives of Sexual    Behavior. doi:10.1007/s10508-020-01689-9

 

Edwards, L., Goodwin, A., & Neumann, M. (2018) An ecological framework for transgender       inclusive family therapy. Contemporary Family Therapy. 41(1), 258-274. doi:10.10 07/s10591-018-9480-z 

 

Fenway Health (2010) Glossary of Gender and Transgender Terms. Recuperado de:         

https://fenwayhealth.org/documents/the-fenwayinstitute/handouts/Handout_7-C_Glossary_of_Gender_and_Transgender_Terms__fi.pdf

 

Goldberg, A., Kuvalanka, A. (2018) Navigating identity development and community belonging when “there are only two boxes to check”: An exploratory study of nonbinary trans college students. Journal of LGBT Youth. doi: 10.1080/19361653.2018.1429979

Caleb Esteban, Ph.D.

Editor

Margarita Francia, Ph.D.

Co-Editora

Carol Y. Irizarry, Ph.D.

Editora Auxiliar

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