Investigación

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José A. Miranda Barreto, Psy.D.

Universidad Albizu

El uso de Grindr y otras aplicaciones en teléfonos móviles y el impacto que puedan tener en la infidelidad en parejas gay (2019).

          Al momento de escoger un tema para la disertación de doctorado surgió de genuino interés de estudiar cómo la comunidad gay hasta cierto grado había adoptado la tecnología móvil como un ente indispensable para conectarse y compartir intereses comunes, entre otros objetivos. El enfoque primordial del estudio fue explorar el nivel de impacto que el uso de aplicaciones en teléfonos móviles pudiera tener en la calidad de las relaciones en parejas gay. De igual manera, se buscó saber si el uso de las aplicaciones que tienen como fin principal conocer personas y concertar encuentros como Grindr u otras similares, se relacionaba a conductas de infidelidad. 

          El estudio se llevó a cabo por medio de una encuesta de 39 preguntas desarrollada por el investigador principal. La misma se publicó en un portal de investigación en internet con el fin de explorar información referente al manejo, conductas y actitudes relacionadas al uso de aplicaciones. La meta de la muestra fue de 100 participantes por disponibilidad y finalmente estuvo compuesta por 65 hombres de 21 años o más y auto identificados como gay o bisexuales residentes en Puerto Rico.  Los mismos debían reportar haber estado en una relación al momento del estudio o en los últimos seis meses antes.

          Los rápidos avances en la tecnología han cambiado dramáticamente la manera en que los individuos se involucran en relaciones interpersonales en los últimos 20 años. Con el aumento en la disponibilidad de servicios de internet y teléfonos inteligentes, las interacciones en línea se han convertido en una parte importante de las relaciones románticas y una forma popular de buscar sexo e iniciar relaciones íntimas (Rodrígues, Lópes, & Pereira, 2016). Los hombres de por sí, acceden más que las mujeres a material sexual explícito, y los hombres gay miran más material explícito que sus contrapartes heterosexuales (Downing Jr., Schrimshaw, & Siegel, 2014). Por tanto, la tecnología provee un espacio perenne de fácil acceso a compañeros sexuales o encuentros sexuales particulares en cualquier momento que el individuo lo desee, impactando el desarrollo de normas sexuales, expectativas y actitudes.

          Grindr es la aplicación más conocida que utiliza tecnología GPS, conectando hombres gay, bisexuales, o curiosos con otros hombres en su misma área para charlar, concertar citas o encuentros sexuales. Tres años después de su lanzamiento en el 25 de marzo del 2009, adquirió más de seis millones de usuarios en 192 países. El uso de Grindr es sencillo, una vez bajada la aplicación la persona procede a identificarse como usuario completando un perfil con datos demográficos y características físicas, con la posibilidad de escoger una foto representando al usuario o una imagen que él considere como representativa. Al tocar un círculo blanco en la pantalla se detalla más información incluyendo el peso del usuario, estatura, estatus civil, raza, tipo de cuerpo etc. Si el GPS es activado, los perfiles de los usuarios localizados en áreas geográficas son presentados en orden ascendente y la distancia entre ellos aparece en la pantalla. 

          Uno de los datos más relevantes del estudio fue que el 90% (59 participantes) de la muestra indicó tener o haber tenido instalada una o más aplicaciones en sus dispositivos móviles estando o habiendo estado dentro de un marco de relación, con un 9.2% indicando que no. Esta cifra es cónsona con la literatura científica que establece que los hombres y, los hombres que tienen sexo con hombres más aun, consideran más aceptables los comportamientos de carácter sexual a través del internet dentro del contexto de relaciones (Campbell & Murray, 2015; Jones, Johnson-Yale, MIllermaier, & Soeane, 2009). La mayoría de los participantes (61.5%) indicaron que sí utilizaban las aplicaciones para conectarse con otras personas antes de conocer a su pareja. Las investigaciones también evidencian que los hombres que usan el internet para buscar encuentros sexuales muestran mayores niveles de aventurismo sexual (Matarelli, 2013).

          Cabe destacar que un 72.3% indicó no haber conocido a su pareja a través de las aplicaciones versus un 27.7% que informó que sí. Los resultados evidenciaron un uso predominante y generalizado tanto antes como después de haber entrado en una relación; lo cual puede tener un impacto directo en la calidad de las mismas y en cómo los integrantes de la relación interactúan (Hertlein & Blumer, 2014).  La muestra que participó de la encuesta evidenció tener varias expectativas para usar las aplicaciones, con un 32% reportando usarlas esperando encontrar sexo, un 21% para conectarse socialmente, un 18% para crear amistades, otro 18% para entretenerse, y un 6% con intenciones de establecer relaciones románticas. Por otro lado, cuando se exploraron los propósitos para los cuales utilizaban las aplicaciones, un 22.9% reportó curiosidad o mirar solamente, 22.1% contacto escrito o platicar, 20.7% para pasar el tiempo y 20.7% para encuentros sexuales.  

          Al preguntarse si preferían conocer a otros hombres a través de la tecnología en vez de salir a bares u otros lugares públicos, 25 participantes (38.5%) indicaron que sí, 22 participantes (33.8%) que no y 18 participantes (27.7%) otro. Lo que no se puede determinar es si aquellos que prefieren conocer a otros hombres a través de la tecnología lo hacen meramente de manera social, para buscar pareja o con propósitos exclusivamente sexuales; o si descartan por completo conocer personas de manera tradicional. Se les preguntó a los participantes si habían utilizado las aplicaciones para buscar sexo por internet dentro de una relación de pareja y qué tipo de encuentro fue, para lo cual un 31.5% indicó no haber usado las aplicaciones estando en pareja, 26.1% tuvo sexo con una persona fuera de la pareja, 20.7% participó en tríos, 7.6% fue parte de grupos u orgías,7.6% a través de sexo cibernético, y 6.5% otro. 

          Después de revisar los resultados de la encuesta se puede concluir que la tecnología móvil, en especial las aplicaciones para conocer personas en línea, tienen un impacto en las relaciones de pareja de hombres gay y bisexual en Puerto Rico. Es importante clarificar que aunque el estudio fue dirigido a personas que usan las aplicaciones, el tenerlas instaladas o usarlas no fue un criterio de inclusión. No obstante, más del 90% de la muestra admitió utilizar o haber utilizado las aplicaciones estando en pareja, lo que es significativo. Más del 86% informó tener instalada más de una aplicación en su teléfono celular, siendo Grindr y Scruff las más usadas. Estos porcentajes revelan cuán difundido y extendido puede estar el uso de las aplicaciones geosociales en la comunidad gay y bisexual. Aunque estas aplicaciones no se mercadean con propósitos eróticos, contrario a las redes sociales, fueron creadas mayormente con el objetivo de facilitar encuentros y contactos furtivos o efímeros. Al igual que con las redes sociales, los hombres gay y bisexuales han adoptado esta nueva forma conspicua de comunicación con variados propósitos y que de forma subrepticia se va convirtiendo en un ente de uso común. 

          Este fenómeno es relativamente nuevo dado que la primera de estas aplicaciones (Grindr) surgió apenas hace 10 años, poco después del advenimiento de los teléfonos inteligentes. Su uso ha cobrado cierta naturalidad y ello se observa ante la aparente percepción por gran parte de la muestra de que las aplicaciones no representan impedimento, inconveniencia o problemas en sus relaciones. Los participantes no reportaron conductas de peligro o inseguridad; el estudio de por sí no pretendía averiguar esta vertiente. Tampoco se puede establecer que el uso de aplicaciones conlleva a conductas de riesgo. 

          Por ejemplo, la mayoría de los participantes informó que no tomaban tiempo de su relación para conectarse a las aplicaciones. Realmente no hay que sacar el tiempo porque las aplicaciones siempre están en el dispositivo electrónico de preferencia ya sea teléfono celular, tableta u otro donde quiera que la persona va. Es precisamente su accesibilidad, conectividad y el anonimato lo que la mayoría reportó como los atractivos principales para su uso. Obviamente los resultados no son generalizables y solamente representan una pequeña porción de la población gay de la Isla. 

          Se pensaría que los usuarios de estas aplicaciones las manejan mayormente con el objetivo de concertar encuentros sexuales. Por otro lado, se evidenció intenciones de uso de distinta índole y no siempre con fines libidinosos. Es importante no asumir posturas o juicios valorativos en cuanto al tema se refiere, ya que el mismo involucra conductas, actitudes, valores y aspectos sociales. Un hallazgo significativo es que en el uso de aplicaciones existe un elemento de infidelidad o facilitación de la infidelidad. No se puede establecer que las aplicaciones tienen un impacto negativo en las parejas gay debido a que la palabra en sí implica un peso acusatorio, ni que llevan a conductas de exposición. Por otro lado, y tomando en cuenta aspectos culturales, si las mismas facilitan e incentivan conductas de infidelidad u otras que afecten emocional, física y psicológicamente a sus integrantes, entonces podría decirse que el efecto pudiera ser nocivo.

 

 

Referencias

                                                       

Campbell, E. C., & Murray, C. E. (2015). Measuring the impact of technology on couple relationships: The development of the technology and intimate relationship assessment. Journal of Couple & Relationship Therapy, 14(3), 254-256. 

doi:10.1080/15332691.2014.953657 

Hertlein, K. M., & Blumer, M. L. (2014). The couple and family technology framework: Intimate relationships in a digital age. Brunner-Routledge. 

Jones, S., Johnson-Yale, C., MIllermaier, S., & Perez, F.S (2009). U.S. college students’ Internet use: Race, gender and digital divides. Journal of Computer-Mediated Communication, 14,(2) 244-264. doi: 10.1111/j.1083-6101.2009. 01439.x 

Matarelli, S. A. (2013). Sexual sensation seeking and Internet sex-seeking of Middle Eastern: men who have sex with men. Archives of Sexual Behavior, 42(7), 1285- 1297. doi: 10.1007/s10508-013-0073-5 

Rodrígues, D., Lópes, D., & Pereira, M. (2016). “We agree and now everything goes my way”:  Consensual Sexual nonomonogamy, extradyadic sex, and relationship satisfaction. Cyberpsychology, Behaviors, and Social Networking, 19(6), 373-379. doi: 10.1089/cyber.2016.0114