Margarita Francia-Martínez, Ph.D.

Universidad Carlos Albizu

Resiliencia en la comunidad LGB: Visibilizando un tema ignorado

          A menudo escuchamos nombrar la palabra resiliencia aplicada en diferentes contextos: resiliencia ante desastres naturales como los del Huracán María y los temblores recientes en el suroeste de Puerto Rico, resiliencia ante traumas, resiliencia ante el acoso escolar, ante situaciones de violencia doméstica, etc. Sin embargo, la resiliencia aplicada a la comunidad de personas que se identifican como lesbianas, gays y bisexuales (LGB) es un tema que se aborda poco en nuestros espacios cotidianos, aún cuando es un tópico muy pertinente hoy día. Por esta razón, el Comité de la Diversidad de Sexo, Género y Orientación Sexual de la Asociación de Psicología de Puerto Rico (APPR) se dio a la tarea de visibilizar este tema en un panel que se ofreció en la pasada 66va Convención Anual de la APPR en noviembre de 2019.

          El término resiliencia ha sido definido de varias maneras en la literatura científica. Una de estas definiciones se refiere al término resiliencia como la capacidad de doblarse sin romperse, o sea, de regresar a la forma o condición original. Otra definición que ha sido utilizada con frecuencia en la literatura psicológica es la adaptación positiva a pesar de experiencias significativas de adversidad (Compas et al., 2017). La investigación relacionada al tema de la resiliencia ha arrojado hasta ahora que, en muchas poblaciones, las personas comienzan a dar muestras de esfuerzos significativos con los cuales se enfrentan al estrés y la adversidad desde instancias de la niñez (Meyer, 2015). Se ha encontrado, además, que las personas resilientes muestran competencia sostenida bajo estrés y generalmente esto se ha asociado con decrementos en la probabilidad de desarrollar psicopatología. Por lo tanto, la resiliencia ha estado asociada a los constructos de salud física y mental y resulta muy pertinente el estudio de la relación entre las mismas. Sin embargo, la investigación en este tema aplicada a la comunidad LGB es escasa, a pesar de que guarda una estrecha relevancia con la salud individual y colectiva.

      

          Por otra parte, la teoría de estrés de minorías, desarrollada por Meyer (2003) propone que las condiciones sociales y culturales particulares por las que atraviesan miembros de grupos minoritarios constituyen una fuente de estrés significativa que de por sí les coloca en riesgo de desarrollar síntomas emocionales serios y hasta trastornos psiquiátricos como la depresión, ansiedad, uso problemático de sustancias e intentos suicidas (Martínez-Taboas et al., 2016; Meyer, 2015). Aplicando esta teoría específicamente a la comunidad LGB, se desprende que el prejuicio y el discrimen que se dirige en contra de esta comunidad conlleva unos estresores únicos para este grupo cuya duración se prolonga durante toda la vida de sus miembros. Meyer también señala que el estrés de minorías se produce en un continuo que va desde estresores distales hasta estresores proximales, que son los que se transmiten por medio de procesos de socialización y que la persona internaliza, como lo serían la homofobia o transfobia internalizada (Meyer, 2015). Un elemento importante dentro de este Modelo de Estrés de Minorías es que los estilos de acoplamiento de las personas y el apoyo social que reciban pueden fungir como amortiguadores ante estos estresores de manera que se pueda reducir o hasta evitar el desarrollo de eventos negativos de salud física y/o psicológica.

     

          La resiliencia en la comunidad LGB es un concepto multifactorial que abarca múltiples aspectos que van desde lo individual (ej. biológico y psicológico) a lo social/ambiental (Francia-Martínez, 2019). Diversos estudios (Connolly, 2005; Gray, Mendelsohn & Omoto, 2015; Herrick et al, 2014) han denominado el proceso de la identidad LGB como un proceso de resiliencia en sí ya que este sector enfrenta riesgos, estresores y/o adversidades desde el primer momento en que se van reconociendo como miembros de una comunidad minoritaria y marginada. Muchas personas logran transformar estas experiencias de discrimen y rechazo en fortalecimiento personal (Bockting et al., 2013). Según la literatura, el heterosexismo y la homofobia son dos de los factores medulares a los que suelen enfrentarse con más frecuencia los miembros de la comunidad LGB (Goldblum et al., 2017).  A través del proceso de resiliencia es que se dan los espacios para que las personas de la comunidad puedan lograr desarrollar un sentido de auto valía y autoeficacia saludables y una profunda sensibilidad ante las injusticias que ell@s y otros grupos estigmatizados enfrentan.

      

          El paradigma de resiliencia aplicado a la comunidad LGB busca identificar factores protectores y fortalezas que sean de utilidad en el trabajo clínico con esta comunidad y busca además fortalecer tanto la resiliencia individual como la colectiva. En el plano individual, factores como la inteligencia, la calidad de los vínculos y los apegos, y los estilos de acoplamiento han sido considerados como elementos que pueden contribuir a la resiliencia de toda persona perteneciente a la comunidad LGB. La inteligencia como factor protector, por ejemplo, contribuye a que la persona muestre mayor flexibilidad y adaptación a ambientes nuevos, incluyendo aquellos que puedan resultar adversos y discriminatorios. En cuanto al constructo de vínculos, se ha documentado que aquellas personas con apego seguro manejan mejor el estrés, muestran mejores destrezas de control de impulsos, buscan mantener relaciones interpersonales saludables y desarrollan mayor autoeficacia (Arntz, 2018). Finalmente, en lo que respecta a estilos de acoplamiento, aquellas personas que son enfocadas en acercarse al problema, a buscar solución a éste, a expresar adecuadamente las emociones, a buscar conectar con apoyo social y a hacer cambios en el ambiente, son las que se han asociado más con la resiliencia (Aldao & Plate, 2018).

     

          Si bien es importante comprender el rol de la resiliencia individual de la comunidad LGB en el fortalecimiento de sus destrezas de afrontamiento a las adversidades y microagresiones a las que se enfrentan diariamente, también es vital reconocer la importancia de la resiliencia comunitaria. Éste es un aspecto del cual se habla poco en la literatura científica relacionada a la comunidad. La resiliencia comunitaria se refiere a cómo las comunidades amplían las capacidades de las personas para desarrollar y mantener el bienestar de sus miembros (Meyer, 2015). Este término mueve la conceptualización de la resiliencia más allá de un rasgo estático individual y enfoca en los recursos del ambiente como objetivo de la intervención.  Meyer menciona que el que los investigadores y los responsables de hacer política pública se enfoquen solo en la resiliencia individual, promueve que se corra el riesgo de minimizar la responsabilidad social implicada en estos actos, lo que a su vez obstaculiza que se trabaje también con las fuentes originales de los mismos. Además, el pensar en resiliencia únicamente en términos de atributo individual oscurece la realidad de que no todo el mundo tiene las mismas oportunidades para desarrollar resiliencia cuando las estructuras sociales subyacentes son tan desiguales. No pretendo en este artículo hacer todo un discurso del papel de las desigualdades sociales en el desarrollo de la comunidad LGB, sino solo alertar que el tema de la resiliencia aplicada únicamente a nivel individual puede distraer nuestra atención de la responsabilidad de proteger poblaciones desventajadas como ésta. Esto cobra aún mayor prominencia si tomamos en cuenta que el apoyo social, el crear vínculos sociales sólidos, el promover el “orgullo LGBTTIQ”, el reconocer la importancia de la “familia escogida” y los logros alcanzados con las luchas sociales han sido pilares en el bienestar de esta comunidad. Es hora de que como profesionales de ayuda promovamos el estudio de la resiliencia individual y comunitaria aplicada a estas comunidades la comunidad LGB.

 

Referencias

Aldao, A. & Plate, A. (2018). Coping and emotion regulation. En S.C. Hayes & S.G. Hofmann (Eds.), Process based CBT: The science and core clinical competencies of cognitive behavioral therapy (pp. 260-271). Context Press.

 

Arntz, A. (2018). Modifying core beliefs. En S.C Hayes & S.G. Hofmann (Eds.), Process based CBT: The science and core clinical competencies of cognitive behavioral therapy (pp.339-350). Context Press.

 

Bockting, W. O., Miner, M. H., Swinburne Romine, R. E., Hamilton, A., & Coleman, E. (2013). Stigma, mental health, and resilience in an online sample of the US transgender population. American Journal of Public Health, 103(5), 943-951. https://doi.org/10.2105/AJPH.2013.301241

Compas, B. E., Jaser, S. S., Bettis, A. H., Watson, K. H., Gruhn, M. A., Dunbar, J. P., Williams, E., & Thigpen, J. C. (2017). Coping, emotion regulation and psychopathology in childhood and adolescence: A meta-analysis and narrative review. Psychological Bulletin, 143(9), 939-991.https://doi.org/10.1037/bul0000110

Connolly, C. M. (2005). A qualitative exploration of resilience in long-term lesbian couples. The Family Journal, 13(3), 226,280.

Francia-Martínez, M. (2019, noviembre 8-9). Resiliencia aplicada en la comunidad LGB [Ponencia]. 66ta Convención Anual de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, Ponce, Puerto Rico. 

Goldblum, P., Pflum, S., Skinta, M., Evans, R. W., & Balsam, K. (2017). Psychotherapy with lesbian, gay, and bisexual clients: Theory and practice. En A. J. Consoli, L.E. Beutler, & B. Bongar (Eds.), Comprehensive textbook of psychotherapy: Theory and Practice (pp. 330-345). Oxford University Press.

 

Gray, N.N., Mendelsohn, D.M. & Omoto, A.M. (2015). Community connectedness,  challenges, and resilience among gay Latino immigrants. American Journal of Community Psychology, 55 (1-2), 202-214.

 

Herrick, A.L., Stall, R., Goldhammer, H., Egan, J.E. & Mayer, K.H. (2014). Resilience and a research framework and as a cornerstone of prevention research for gay and bisexual men: Theory an evidence. AIDS and Behavior, 18(1), 1-9.

Martínez-Taboas, A., Cruz, J. P., & Padilla-Martínez, V. (2016). Salud mental en poblaciones LGB: ¿Cuál es el escenario y cómo podemos entenderlo? En M. Vázquez, A. Martínez-Taboas, J. Toro-Alfonso, & M. Francia (Eds.), LGBT: 101: Una mirada introductoria al colectivo (pp. 141-161). Publicaciones Puertorriqueñas.

Meyer, I. H. (2015). Resilience in the study of minority stress and health of sexual gender minorities. Psychology of Sexual Orientation and Gender Diversity, 2(3), 209-213. 

https://doi.org/10.1037/sgd0000132

Meyer, I.H. (2003). Prejudice, social stress, and mental health in lesbian, gay and bisexual populations. Conceptual issues and research evidence. Psychological 

Bulletin, 129(5), 674-697.

 

Artículos

Caleb Esteban, Ph.D.

Editor

Margarita Francia, Ph.D.

Co-Editora

Carol Y. Irizarry, Ph.D.

Editora Auxiliar

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