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Raúl Rivera Colón, Ph.D., MRC, M.A., CRC, CVE

Es psicólogo consejero y posee dos grados de maestría en consejería en rehabilitación y educación especial. Ostenta certificaciones en Consejería en Rehabilitación (CRC) y Evaluación Vocacional (CVE), de la Commission on Rehabilitation Counselor Certification. Completó un Diplomado Internacional en Psicología Clínica y de la Salud y posee certificaciones profesionales en Psicogeriatría y Sexualidad Humana. Se desempeña como Catedrático Asociado en la Escuela Graduada de Consejería en Rehabilitación de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Cuenta con publicaciones, experiencia en supervisión en consejería en rehabilitación y psicología, y experiencias de investigación en áreas de sexualidad humana, transición de jóvenes con diversidad funcional a la vida adulta y competencias profesionales.

Interseccionalidad: Personas con diversidad funcional e identidad LGBTQ+

        Las personas con diversidad funcional presentan las mismas necesidades básicas que todos los seres humanos. Esto incluye la necesidad de expresar su sexualidad con diversa orientación sexual e identidad de género (McCann et al., 2016; Smith et al., 2022). No obstante, frecuentemente la diversidad funcional y las identidades LGBTQ+ suelen ser percibidas en la concepción popular como incompatibles. 


        Las personas con las dimensiones de diversidad funcional e identidad LGBTQ+ interseccionada han sido denominadas como una “minoría dentro de una minoría” (McCann et al., 2016), lo que les puede ubicar en una posición social de mayor opresión y discriminación. Esto les lleva a enfrentar el estigma generado por las complejas interacciones entre su diversidad funcional y sus identidades de género y sexual, así como por las interacciones con sus otras identidades socioculturales (McCann et al., 2016). Como resultado, se convierten en un grupo invisible, cuyas oportunidades de expresar una amplia gama de identidades sexuales y de género son restringidas por la sociedad. Esto contribuye a mantener la marginación a la que, históricamente, se les ha sometido. Las personas LGBTQ+ con diversidad funcional se enfrentan a múltiples niveles de discriminación, son excluidas y sus necesidades quedan insatisfechas. Esta situación puede tener grandes repercusiones en la salud mental de estas personas. Por ende, es necesario reconocer la intersección de estas dimensiones para hacerlas visibles de tal forma que podamos comprender cómo convergen, interactúan e influyen en la personalidad y cosmovisión de las personas (Lee & Alis, 2019).


       La concepción de que las personas con diversidad funcional tienen una identidad sexual, por la cual pueden identificarse como LGBTQ+, contradice las ideas convencionales que las consideran como personas vulnerables que requieren protección (Toft et al., 2019). En este sentido, no se percibe a la persona con diversidad funcional con la capacidad para vivir su sexualidad e identidad de género. Estas personas son consideradas asexuales, por lo tanto, no reciben los apoyos necesarios para lograr un desarrollo sexual integral y tienden a aceptar estereotipos negativos, que pueden ser perjudiciales. Se ha demostrado que las personas con diversidad funcional e identidad LGBTQ+ a menudo tienen menos conocimientos sobre salud sexual que sus pares heterosexuales y sin discapacidades (McCann et al., 2016). Se parte de la premisa equivocada de que se está protegiendo a estas personas al no brindarles exposición ni educación en torno a su sexualidad. Esto provoca que las personas con diversidad funcional se enfrenten a múltiples barreras que les dificultan expresar su sexualidad, especialmente si se identifican como LGBTQ+. 


        La familia y las personas cuidadoras y de apoyo también han creído que las personas con diversidad funcional no pueden o no deben ser LGBTQ+. Las personas con diversidad funcional e identidad LGBTQ+ han descrito que muchas veces sus familiares o personas cuidadoras impiden su expresión sexual, provocando insatisfacción y mayores riesgos (McCann et al., 2016; Smith et al., 2022). Esto resulta en una barrera que limita aun más las oportunidades de estas personas para formar y mantener relaciones románticas y sexuales. También puede repercutir en decidir no revelar alguna de sus identidades. 


        Las personas con diversidad funcional, al ser cuestionadas y controladas en su vida sexual, se enfrentan al capacitismo con el que se privilegia a personas con capacidades y se devalúa a quienes no cumplen con la norma (Chapin, 2018). Al mismo tiempo, aquellas que tienen diversidad funcional y se identifican como LGBTQ+ también experimentan el capacitismo. En este caso, se da junto con la opresión basada en su identidad de género y sexualidad debido al heterosexismo y la heteronormatividad, que es la normalización de las reglas sociales regidas por la heterosexualidad (Thompson et al., 2001). Estas experiencias de discriminación se tornan más complejas, convirtiéndose en barreras adicionales para las personas con diversidad funcional que se identifican como LGBTQ+. Para estas puede ser especialmente desafiante hallar entornos donde se sientan respaldadas y aceptadas. Esto se debe a que pueden enfrentar el rechazo en los espacios para personas con discapacidad debido a su identidad sexual y de género, así como la marginación dentro de las comunidades LGBTQ+ debido a sus discapacidades (Lewis et al., 2021). Por ejemplo, una persona que tiene diversidad funcional y es gay podría estar sujeta a la exclusión por su grupo de personas con diversidad funcional debido a su orientación sexual, mientras que al mismo tiempo podría ser discriminada por la comunidad gay por no cumplir con ciertos estándares de belleza y capacidad deseables. Esto puede llevar a estar sin un sistema de apoyo.


        Debido a las múltiples barreras que pueden enfrentar, “salir del clóset” puede ser particularmente difícil para las personas con diversidad funcional (Stoffelen et al., 2018). En una investigación llevada a cabo por Toft (2020), se trabajó con 13 jóvenes con diversidad funcional que pertenecían a la comunidad LGBT+. Sus participantes señalaron que las decisiones de “salir del clóset” eran complejas y complicadas tanto por el capacitismo como por la heteronormatividad. También expresaron la importancia de formar parte de comunidades donde las personas comparten ideas similares a las suyas, lo cual tuvo un efecto beneficioso en el desarrollo de su identidad. Esto pone de relieve la importancia de contar con un sistema de apoyo sólido que pueda fungir como aliado para las personas mientras abordan y aceptan sus identidades.
 

        El proceso de “salir del closet” puede ser experimentado por las personas con diversidad funcional tanto por su discapacidad, cuando es una que no es visible para las demás personas, como por su identidad de género o sexual (Kattari & Beltran, 2019). Por consiguiente, muchas personas LGBTQ+ con diversidad funcional oculta pueden experimentar múltiples veces el proceso de ¨salir del closet¨ con diferentes personas o parejas (Kattari, 2015). Dada su vivencia con identidades que son marginadas, es fundamental reconocer las dificultades que pueden enfrentar. Cuando las personas con diversidad funcional revelan su orientación sexual o identidad de género, en ocasiones enfrentan la invisibilidad y la exclusión de las comunidades con las que se identifican, lo que puede aumentar su sensación de aislamiento y soledad (Kattari & Beltran, 2019). Por lo tanto, muchas personas eligen no revelar alguna de sus identidades para evitar el estigma, la intimidación y el acoso que puede empeorar su situación de marginación (Dinwoodie et al., 2020). A su vez, esto a menudo les lleva a estar aisladas y sin aceptación ni apoyo.


        En conclusión, las personas con diversidad funcional son seres sexuales que pueden identificarse como LGBTQ+, pero se enfrentan a muchas barreras para expresar y vivir sus identidades plenamente. Es importate adoptar un enfoque de servicios -educativos, psicológicos, sociales, entre otros- inclusivos que permitan a las personas con diversidad funcional que son LGBTQ+ afirmar sus identidades, garantizando su participación plena en espacios sociales accesibles. Para alcanzar este objetivo, es esencial tanto educarnos como a las demás personas, promover la defensa y la autodefensa de esta población, y tomar medidas para abordar y reducir las injusticias. Es imprescindible establecer sistemas de apoyo que funcionen como aliados de este grupo, facilitándoles la resistencia frente a la heteronormatividad y el capacitismo. A todas las personas nos corresponde impulsar transformaciones que conduzcan a la igualdad de oportunidades y la justicia social.
 

Referencias:

 

Chapin, M., McCarthy, H., Shaw, L., Bradham-Cousar, M., Chapman, R., Nosek, M., 
Peterson, S., Yilmaz, Z., & Ysasi, N. (2018). Disability-related counseling competencies. American Rehabilitation Counseling Association, a division of ACA.

Dinwoodie, R., Greenhill, B., & Cookson, A. (2020). ‘Them two things are what collide 
together’: Understanding the sexual identity experiences of lesbian, gay, bisexual and trans people labelled with intellectual disability. Journal of Applied Research in Intellectual Disabilities, 33(1), 3–16. https://doi.org/10.1111/jar.12252 

Kattari, S. K. (2015). “Getting it”: Identity and sexual communication for sexual and 
gender minorities with physical disabilities. Sexuality & Culture, 19(4), 882-899.  https://doi.org/10.1007/s12119-015-9298-x

Kattari, S. K., & Beltran, R. (2019). Twice blessed: An auto-archaeology of femme crip 
(in)visibility. Departures in Critical Qualitative Research, 8(3), 8–28. https://doi.org/10.1525/dcqr.2019.8.3.8 

Lee, C. C., & Alis, S. (2019). Intersectionality: Understanding the complexity of identity 
cultures. En C. Lee (Ed.), Multicultural issues in counseling: New approaches to Diversity (pp. 23 - 36). American Counseling Association. 

Lewis, L. F., Ward, C., Jarvis, N., & Cawley, E. (2021). “Straight sex is complicated 
enough!”: The lived experiences of autistics who are gay, lesbian, bisexual, asexual, or other sexual orientations. Journal of Autism and Developmental Disorders, 51(7), 2324–2337. https://doi.org/10.1007/s10803-020-04696-w 

McCann, E., Lee, R., & Brown, M. (2016). The experiences and support needs of people 
with intellectual disabilities who identify as LGBT: A review of the literature. Research in Developmental Disabilities, 57, 39–53. https://doi.org/10.1016/j.ridd.2016.06.013 

Smith, E., Zirnsak, T., Power, J., Lyons, A., & Bigby, C. (2022). Social inclusion of 
LGBTQ and gender diverse adults with intellectual disability in disability services: A systematic review of the literature. Journal of Applied Research in Intellectual Disabilities, 35(1), 46–59. https://doi.org/10.1111/jar.12925 

Stoffelen, J. M. T., Schaafsma, D., Kok, G., & Curfs, L. M. G. (2018). Women who love: 
An explorative study on experiences of lesbian and bisexual women with a mild intellectual disability in the Netherlands. Sexuality and Disability, 36(3), 249–264. 
https://doi.org/10.1007/s11195-018-9519-y

Thompson, S. A., Bryson, M., & De Castell, S. (2001). Prospects for identity formation for 
lesbian, gay, or bisexual persons with developmental disabilities. International Journal of Disability, Development and Education, 48(1), 53-65. https://doi.org/10.1080/10349120120036305

Toft, A. (2020). Identity management and community belonging: The coming out careers 
of young disabled LGBT+ persons. Sexuality & Culture, 24(6), 1893–1912. 
https://doi.org/10.1007/s12119-020-09726-4

Toft, A., Franklin, A., & Langley, E. (2019). Young disabled and LGBT+: negotiating 
identity. Journal of LGBT Youth, 16(2), 157-172. https://doi.org/10.1080/19361653.2018.1544532

 

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