Artículo Invitado

Alfonso Martínez-Taboas, Ph.D.

 Universidad Interamericana

 Recinto Metro

Perspectiva de género: Desmitificando el concepto

     La Perspectiva de Género (PG) se ha tornado en un bullicio de ideas encontradas, muchas veces desatinadas y otras acertadas. Sin embargo, la confusión predomina, aun en profesionales de la salud y personajes de la política. En este escrito voy a identificar una serie de errores comunes en la discusión de la PG y la corrección de los mismos.  

 

     ERROR # 1: La PG es un concepto nuevo y sin desarrollarse a nivel conceptual.

La PG ya era anunciada por la Organización Mundial de la Salud como una temática central a incluirse en temas de salud desde el 2002. Posterior a esto, la PG ha sido incluida y desarrollada por varias organizaciones internacionales. Un ejemplo que a mí particularmente me parece atinado es el presentado por el European Institute for Gender Sexuality y cito: “Es una perspectiva que toma en consideración diferencias basadas en género cuando se mira a cualquier fenómeno social, político o proceso. Desde un contexto de política, tomar en cuenta una perspectiva de género es una estrategia para presentar las preocupaciones y experiencias de los hombres y mujeres como una dimensión integral en el diseño, implementación, monitoreo y evaluación de políticas y programas dentro de todas las esferas políticas, económicas y sociales, cuestión de que las mujeres y hombres se beneficien de la igualdad” (2020). A esto le añado que la PG también cubre e incorpora todas las variantes de identidad de género. Por tal razón, las personas de la comunidad LGBTT+ muestran un interés justificado en la PG pues el género no es un constructo binario, sino más bien es como una constelación de experiencias y posturas.

     Por lo tanto, la PG es una mirada crítica y sistemática al ordenamiento sociocultural que se realiza de los géneros y sus variantes, y cómo ese ordenamiento, que es construido socialmente, incide en poner en desventajas y riesgos tanto a los hombres, las mujeres y la comunidad LGBTT+. Se desprende de esta definición que la PG va en búsqueda de crear un ambiente sociopolítico y cultural en donde los géneros y sus variantes puedan ser incluidos, visibilizados y apoyados para el logro de su bienestar y el desarrollo pleno de sus potencialidades como seres humanos.

 

     ERROR #2: Es preocupante que los propulsores de la PG traten de obligar a los padres, a los niños, a los profesionales de la salud mental, a creer estas ideas. La PG lo que intenta ofrecer es una visión y postura amplia y basada en derechos humanos sobre la relación de los géneros. Aquí no se obliga a nadie a creer nada. El racional es que estas posturas contribuyen a sostener más justicia social, política y económica a grupos marginados como son las niñas, mujeres y las minorías sexuales y de género. Por lo tanto, las sociedades donde se valoran los derechos humanos de todos y todas tienen que exponerse a perspectivas actualizadas y a crear conciencia de los potenciales daños (psicológicos, sociales y políticos) que la ideología tradicional ha traído consigo contra las minorías y las mujeres. Por ejemplo, si tomamos el siglo XX, las ideologías tradicionales y conservadoras de hombre/mujer trajeron consigo inequidades y desigualdades notables. Ejemplos: las mujeres no podían acudir a la universidad porque su papel natural era tener muchos hijos -a veces más de 10- y ocuparse de tareas domésticas; las mujeres no pudieron votar en elecciones hasta las primeras décadas del siglo XX porque la ideología tradicional no favorecía ni creía en el intelecto de las mujeres; las mujeres hasta los años 1960 tenían un completo desconocimiento de su sexualidad y vivían con tabúes y miedos tales como lo terrible que sería no ser virgen al momento de casarse; las mujeres podían ser golpeadas por sus esposos y no habían leyes para protegerlas, porque el lugar de la mujer era obedecer a su esposo; y las mujeres no tenían opciones de controlar la natalidad y su sistema reproductivo. Hoy en día -en el 2020- la mujer está en desventaja económica con los hombres haciendo el mismo trabajo; sufren de violencia doméstica que lleva a la muerte; casi no hay mujeres billonarias en los listados de personas pudientes; hay un número muy bajo de mujeres en los gobiernos (en algunos países ninguna); y hay un sinnúmero de estereotipos falsos y dañinos sobre los derechos de la mujer, desde su inserción en la sociedad hasta el empoderamiento de su cuerpo. Los ejemplos se pueden multiplicar con facilidad (World Economic Forum, 2018).

     En el caso de las poblaciones de minorías sexuales y de género, el cuadro social, político y religioso es igual o hasta peor aún. La literatura documenta ampliamente que las minorías sexuales y de género son estigmatizadas, discriminadas, rechazadas, maltratadas, excluidas y los crímenes de odio son frecuentes, incluso llevando a la muerte a personas por el hecho de transgredir identidades de género hegemónicas (McKay, et asl., 2017; Simpson, 2018).  La postura tradicional se queda muy corta al momento de abarcar estas minorías, y lamentablemente perpetúan la ignorancia, el prejuicio y el inmovilismo político y social hacia estas comunidades.

     Una nota adicional: al enseñar en las escuelas las teorías evolutivas o neo-darwinianas, NO se obliga tampoco a persona alguna a creer en eso. Pero simplemente la sociedad tiene que ser responsable con sus constituyentes y ofrecerles lo mejor del conocimiento actual.  Hay mucha gente religiosa que decide no creer la teoría evolucionista y prefieren pensar que la Tierra fue creada recientemente. NADIE puede imponerles lo contrario. De hecho, una encuesta nacional de Gallup del 2019 indica que el 40% de los norteamericanos creen que el ser humano y el planeta Tierra fueron creados por Dios hace 10,000 años en su forma actual (Brennan, 2019).

 

     ERROR # 3: La PG pretende amordazar y atropellar los derechos civiles de los que endosan una ideología tradicional/conservadora. No hay base para pensar que la idea de la PG es crear atropello o rechazo. La meta es presentar ideas, datos, ángulos y perspectivas de que la ideología tradicional/conservadora trae consigo consecuencias funestas y desventajosas a las mujeres, los hombres y minorías sexuales y de género. Ciertamente existen datos apabullantes de cómo las mujeres y las minorías sexuales y de género han sido marginadas y relegadas en los últimos 100 años precisamente bajo el manto de la ideología tradicional/conservadora (Eskridge & Riano, 2020; Seager, 2009).

 

     El lector notará que también incluimos a los hombres dentro de la PG. La razón es obvia. Las posturas tradicionales abundan en una ideología machista la cual es peligrosa para el bienestar y salud de los hombres. Dentro del movimiento de las masculinidades se ha establecido que los hombres que endosan los roles tradicionales machistas tienen más problemas de alcohol, tabaquismo, violencia, prejuicios contra la mujer y variantes de género, suelen tener problemas en mostrar emociones de tristeza, ternura y cariño, muestran desprecio hacia personas que transgreden la masculinidad hegemónica y tardan más en buscar ayuda por condiciones médicas o psicológicas. En otras palabras, la versión tradicional es tóxica para muchos hombres también, no permitiéndoles desarrollar o demostrar la plenitud de ser un ser humano sin temores a las dificultades que todos podemos tener (Levant & Wong, 2017). En parte eso explica por qué en todos los países del mundo los hombres se suicidan mucho más que las mujeres (Nock, et al., 2012). La visión tradicional/conservadora está en bancarrota hace tiempo. 

     Error # 4: Algunos críticos de la PG aseveran que el concepto del género no es un modelo o teoría en sí mismo y no cuenta con una base científica. Esta oración es, en el mejor de los casos, errónea, y en el peor de los casos, una distorsión aberrante. El concepto de género y toda su elaboración y su construcción social puede llenar miles de páginas en su escritorio. Los antropólogos, sociólogos, psicólogos, científicos evolucionistas, economistas, entre otros profesionales, han atendido estos conceptos con seriedad y rigurosidad. Las bases epistemológicas y científicas son apabullantes. Por ejemplo, en el reporte más reciente del Global Gender Gap Report (World Economic Forum, 2018) las mujeres han alcanzado niveles altos especialmente en países europeos en términos de fuerza laboral, salud, fuerza política y educación. Islandia ocupó el primer lugar de cerrar brechas de género con un 85.8% y Noruega en segundo lugar con un 83.5%. Al igual ocurre con las comunidades LGBTT+. En varios análisis recientes, que obviamente los críticos de la PG no han leído, se demuestra, utilizando datos de docenas de países, que en las sociedades en donde impera una ideología tradicional/conservadora/religiosa en la política pública, las personas LGBTT+ tienen menos derechos, se sienten más insatisfechas y tienen que esconder su identidad por las consecuencias nefastas que sufrirían (Pachankis & Bränström, 2018). 

     COMENTARIO FINAL. Los proponentes de la PG no deseamos ser irrespetuosos ni menospreciar a las personas que creen, por razones ideológicas, que la sociedad que tenemos en la actualidad es una idónea, justa, equitativa, y que genera respeto hacia las minorías sexuales, de género y hacia la mujer. Sabemos que hay personas, y no pocas, que creen y endosan posturas tradicionales/conservadoras/anticuadas sobre género y que creen que los genitales son el punto de referencia para entender la complejidad social y cultural del género. Pero de igual forma, los que apoyamos la PG estamos convencidos de que, utilizando datos de la sociología, la psicología y otras ramas del saber, tenemos que ampliar los horizontes conceptuales para hacerle justicia a las miles de personas de la comunidad LGBTT+ y a las mujeres que desean liberarse del yugo tradicionalista/machista, coloreada por el patriarcado a ultranza. Estas perspectivas tradicionalistas no les facilitan ni les permiten alcanzar su verdadero potencial y, de hecho, hace apenas unas cinco o seis décadas atrás les tronchó a muchas personas lo que pudo ser una vida llena de oportunidades y derechos intelectuales, sociales, políticos y económicos. La PG vino precisamente a cuestionar dichas bases ideológicas, a identificar las raíces de tales prejuicios, y a eventualmente, crear un mundo rico, diverso y de oportunidades noveles en el caleidoscopio del mundo del género. 

Referencias

Brennan, M. (2019). 40% of Americans Believe in Creationism. Gallup. https://news.gallup.com/poll/261680/americans-believe-creationism.aspx

 

Eskridge, W. M. N., & Riano, C. R. (2020). Marriage equality. Yale University Press.

 

European Institute for Gender Sexuality. (2020). Gender perspective.         https://eige.europa.eu/thesaurus/terms/1197

 

Levant, R. F., & Wong, Y. J. (Eds.) (2017). The psychology of men and masculinities.      American Psychological Association. 

McKay., T., Midsra, S., & Lindquist, L. (2017). Violence and LGBTQ+ communities: What do    we know, and what do we need to know? RTI.

 

Nock, M. K., Borges, G., & Ono, Y. (2012). Suicide: Global perspectives from the WHO world   mental health surveys.Cambridge University Press.

 

Pachankis, J. E., & Bränström, R. (2018). Hidden from happiness: Structural stigma, sexual         orientation concealment, and life satisfaction across 28 countries. Journal of Consulting    and Clinical Psychology, 86(5), 403–415. https://doi.org/10.1037/ccp0000299

 

Seager, J. (2009). The Penguin atlas of women in the world. Penguin.

 

Simpson, L. (2018). Violent victimization of lesbians, gays, and bisexuals in Canada. Statistics    Canada.

 

World Economic Forum (2018). The global gender gap report. https://www.weforum.org/reports/the-global-gender-gap-report-2018

*Alfonso Martínez-Taboas, Ph.D., fue vice-presidente y presidente de la APPR y actualmente es Consultor Clínico de la Sociedad de Epilepsia, profesor adjunto en la InterMetro y ex-catedrático de la Universidad Albizu. Es Fellow de la International Society for the Study of Trauma and Dissociation y en el 2013 se le confirió el Premio de Una Vida de Logros.

Margarita Francia, Ph.D.

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